Por Luis O.Vasta, periodista médico
¿Qué son y quién las produce?
Las aftas recurrentes forman parte de la llamada estomatitis
aftosa recidivante. Se manifiestan como úlceras redondeadas u ovaladas, de
borde rojizo y centro blanquecino, que provocan dolor al hablar, comer o
incluso al beber agua. Su origen exacto no está del todo claro: se cree que
intervienen factores inmunológicos, genéticos y ambientales.
Factores agravantes
Estrés y emociones intensas: el cansancio y la tensión
emocional son desencadenantes frecuentes.
Traumatismos locales: mordidas accidentales, cepillado brusco
o prótesis dentales mal ajustadas.
Alimentos irritantes: cítricos, frutos secos, chocolate, café
o comidas muy condimentadas.
Deficiencias nutricionales: falta de hierro, vitamina B12 o
ácido fólico.
Cambios hormonales: algunas personas notan brotes
relacionados con el ciclo menstrual.
Síntomas
El inicio suele ser una sensación de ardor o quemazón en la
mucosa, seguida de la aparición de la úlcera. El dolor puede durar entre 7 y 14
días, y en casos más severos las lesiones se multiplican o se hacen más
grandes.
Tratamiento
No existe una cura definitiva, pero sí medidas para aliviar
el dolor y acelerar la cicatrización:
En situaciones graves o muy frecuentes, el médico puede
indicar tratamientos más específicos.
Consejos de prevención
Mantener una alimentación equilibrada y rica en vitaminas.
Reducir el estrés con técnicas de relajación o actividad
física.
Evitar traumatismos en la mucosa con un cepillado suave y
revisiones odontológicas.
Identificar y limitar los alimentos que desencadenan las
lesiones.
El papel de las emociones
El estrés y la ansiedad no “producen” aftas por sí mismos,
pero favorecen su aparición y empeoran su evolución. Por eso, cuidar la salud
emocional es tan importante como atender la salud física.
¿Son reflejo de otras enfermedades?
En la mayoría de los casos, las aftas son un fenómeno
aislado. Sin embargo, pueden ser signo de otras condiciones como enfermedad
celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, déficit nutricional o alteraciones
inmunológicas. Ante aftas muy frecuentes, extensas o acompañadas de otros
síntomas, conviene consultar al médico para descartar causas subyacentes.




