El conflicto actual
El enfrentamiento de Javier Milei con el “círculo rojo”
argentino —grupos como Techint y Clarín— refleja un intento de modificar una
cultura empresarial históricamente ligada a prebendas estatales. Analistas
señalan que este choque puede marcar un cambio cultural profundo, similar a
procesos vividos en otros países cuando gobiernos buscaron limitar el poder de
conglomerados económicos.
Techint y Paolo Rocca: Milei acusó al grupo de depender de
licitaciones estatales y de intentar condicionar su gobierno. La disputa se
intensificó tras la pérdida de una licitación clave frente a la empresa india
Welspun, vinculada al gasoducto de Vaca Muerta.
Clarín y otros conglomerados: El poder económico tradicional,
nucleado en la Asociación Empresaria Argentina (AEA), ve cuestionada su
centralidad. Milei busca romper con décadas de influencia de estos grupos en la
política.
El “círculo rojo”: Denominación que agrupa a los principales
empresarios y medios de comunicación. Hoy se encuentra en abierta tensión con
el gobierno, que los acusa de prácticas monopólicas y de fijación
indiscriminada de precios.
La batalla cultural
Milei plantea que los empresarios deben competir sin
privilegios estatales, incluso si eso implica que algunos “vayan a la quiebra”.
En Davos reafirmó que Argentina “comerciará con todo el mundo sin pedir
permiso”, buscando atraer inversión extranjera y reducir la dependencia de
grupos locales. Analistas interpretan esta ofensiva como parte de su estrategia
de “batalla cultural”, donde confronta no solo políticas económicas sino
también estructuras de poder enquistadas.
Ejemplos internacionales
En Corea del Sur, durante los años 90 y 2000, los gobiernos
enfrentaron a los grandes conglomerados conocidos como chaebols (Samsung,
Hyundai, LG), acusados de recibir beneficios estatales y de prácticas
monopólicas. La resistencia inicial fue fuerte, pero con el tiempo se logró
mayor competencia y diversificación de actores en la economía.
En México, la apertura de sectores estratégicos como energía
y telecomunicaciones en los 2000 redujo la influencia de monopolios ligados al
Estado, como Pemex y Telmex. Al principio hubo rechazo y tensiones políticas,
pero la liberalización permitió el ingreso de nuevos jugadores y mayor
dinamismo en el mercado.
En Italia, el enfrentamiento entre gobiernos y conglomerados
como FIAT mostró tensiones similares sobre subsidios y contratos públicos. La
presión estatal redujo parte de los privilegios, aunque el proceso fue más
gradual y con resultados mixtos en términos de modernización.
Riesgos y oportunidades
Riesgos: La confrontación puede generar inestabilidad
económica en el corto plazo, con empresarios resistiendo cambios y posibles
fugas de capital.
Oportunidades: Si se consolida, podría abrir el mercado a
mayor competencia, inversión extranjera y reducción de prácticas de lobby que
distorsionan precios y licitaciones.
Grado de aceptación de la batalla cultural empresarial
Entre los votantes de Milei: Su base electoral fiel apoya la
confrontación con el círculo rojo como parte de la lucha contra privilegios.
Jóvenes y sectores urbanos ven en Milei un catalizador de cambio cultural. En
cambio, votantes menos leales muestran dudas ante la intensidad del conflicto y
la falta de resultados inmediatos en inflación y empleo.
Entre empresarios: Cámaras comerciales y agroindustriales
respaldan parcialmente la idea de modernizar relaciones laborales, aunque con
reparos sobre la velocidad y el impacto social. Los grandes conglomerados, como
Techint y Clarín, rechazan la ofensiva y defienden su influencia.
Entre sindicatos y gobernadores: Más de 500 intendentes y
gobernadores criticaron la reforma laboral impulsada por Milei, calificándola
de “precarización absoluta”. Los sindicatos ven la batalla cultural como una
amenaza directa a derechos adquiridos y a su rol histórico en la negociación
colectiva.
Disciplina en la fijación de precios
La idea de disciplinar a los grandes grupos económicos apunta
a que los precios reflejen costos y competencia, no privilegios.
Disciplina de mercado: Favorecería al consumidor con valores
más transparentes.
Sustentabilidad en el tiempo: Dependerá de reglas claras y de
que las reformas no se reviertan.
Resistencia inicial: Los grandes grupos suelen reaccionar con
aumentos o presiones, generando turbulencia.
Factores clave: Institucionalidad sólida, apoyo social y
capacidad empresarial de adaptarse a competir.
La batalla cultural empresarial que impulsa Javier Milei abre
un escenario inédito en Argentina: por primera vez en décadas, el poder
político confronta directamente a los grandes grupos económicos que crecieron
bajo la protección del Estado. El resultado no está asegurado: puede derivar en
mayor competencia y precios más justos para los consumidores, o en un choque
que desestabilice la economía si las resistencias se imponen.
Lo cierto es que Milei actúa como catalizador de un cambio
cultural que interpela tanto a empresarios como a ciudadanos. La pregunta de
fondo es si Argentina está preparada para sostener un modelo donde los
privilegios cedan lugar a la competencia real. Si la sociedad acompaña y las
instituciones garantizan reglas claras, este enfrentamiento podría marcar un
antes y un después en la relación entre Estado, mercado y consumidores.
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