Por Luis O. Vasta Divulgador del Jazz
En la historia del jazz hay discos que definen estilos,
épocas o corrientes. Y hay otros, como A Love Supreme, que trascienden todo
eso. Publicado en 1965 por el sello Impulse!, este álbum de John Coltrane no
solo consolidó su estatus como visionario del saxofón tenor, sino que reveló
una dimensión mística de la música: la posibilidad de convertir el sonido en
oración.
La suite está dividida en cuatro movimientos
—Acknowledgement, Resolution, Pursuance y Psalm— que trazan un viaje espiritual
desde el reconocimiento de lo divino hasta la gratitud final. En el primer
tema, Coltrane repite como un mantra la frase “A Love Supreme”, primero con el
saxofón y luego con su propia voz, en una de las pocas grabaciones donde se lo
escucha cantar. El último movimiento, Psalm, es literalmente una salmodia:
Coltrane interpreta con el saxofón el ritmo prosódico de un poema manuscrito incluido
en las notas del disco, sin pronunciar palabra.
La grabación tuvo lugar el 9 de diciembre de 1964 en los
legendarios Van Gelder Studios de Englewood Cliffs, Nueva Jersey. Participaron
los integrantes de su cuarteto clásico:
John Coltrane – saxofón tenor
McCoy Tyner – piano
Jimmy Garrison – contrabajo
Elvin Jones – batería
No hubo partituras ni instrucciones previas. La sesión se
desarrolló entre las 19 y la medianoche, en un clima de concentración casi
ritual. Según Alice Coltrane, el saxofonista pasó dos semanas encerrado en el
altillo de su casa preparando el disco, y bajó las escaleras “como Moisés
descendiendo del monte”, con la obra completamente concebida.
Una curiosidad poco conocida: al día siguiente, Coltrane
grabó una versión alternativa de Acknowledgement con Archie Shepp (saxo tenor)
y Art Davis (contrabajo), pero prefirió incluir en el álbum la toma original
con el canto vocal. Esa decisión revela su compromiso con el carácter
devocional de la obra, que él mismo describió como “una humilde ofrenda a lo
Divino”.
A Love Supreme no fue interpretado muchas veces en vivo.
Durante décadas se creyó que solo existía una grabación en directo, realizada
en Antibes, Francia, en 1965. Pero en 2021 se descubrió una toma inédita en
Seattle, registrada por el músico Joe Brazil en el club The Penthouse. Las
cintas, guardadas durante medio siglo, revelan una versión extendida y
poderosa, con nuevos músicos y una intensidad casi litúrgica.

Se lo puede escuchar en spotify con este enlace
https://open.spotify.com/intl-es/album/7Eoz7hJvaX1eFkbpQxC5PA?si=VvEmvWYxT4uAlN936MhMVw
En youtube : https://www.youtube.com/watch?v=ll3CMgiUPuU




