Por: Luis O. Vasta,
periodista médico
En el vasto mapa de la
provincia de Buenos Aires existe un punto donde las líneas de los mapas parecen
desdibujarse para dar paso a la magia de la comunidad. Se trata de Napaleofú,
un rincón bonaerense cuya esencia se define por la unión, a pesar de que la
administración estatal intente, desde hace más de un siglo, repartirlo entre
tres jurisdicciones distintas.
Un Origen de Agua y Barro
El nombre mismo de este
pueblo nos conecta con la tierra profunda. Napaleofú es una castellanización de
voces mapuches: Napad (barroso o pantanoso) y Lewfü (arroyo o río). Traducido
como "Arroyo Pantanoso", este topónimo nació del curso de agua que
atraviesa la zona (el Arroyo Chico) y fue adoptado primero por una estancia en
1826 y luego por la estación de tren que daría vida al poblado en 1914.
La Curiosidad de la
"Triple Frontera" Municipal
Lo que hace a Napaleofú
un caso de estudio único es su geografía administrativa. El pueblo creció de
forma orgánica en la intersección de los partidos de Balcarce, Lobería y
Tandil.
¿Por qué sucede esto?
Cuando se trazaron los límites provinciales siguiendo accidentes geográficos,
el núcleo urbano aún no existía. Al construirse la estación de tren, se hizo
justo sobre el vértice donde convergen los tres municipios.
Vivir en el límite: En
Napaleofú, la burocracia dicta que un vecino puede vivir en una manzana
perteneciente a Balcarce, pero al cruzar la calle para saludar a su compadre,
está entrando técnicamente en territorio de otro partido.
Aunque esto genera
desafíos cotidianos en el mantenimiento de calles o servicios públicos, los
habitantes han respondido con una identidad inquebrantable. Para ellos, no hay
fronteras; son, ante todo, "napaleofuenses".
Huellas de Historia y
Mística
Visitar este pueblo es
caminar por la historia misma de nuestra pampa. Su fundación no fue un plan
oficial, sino el resultado de la generosidad de la familia Cuevas, herederos
del pionero Manuel Sánchez, quienes donaron tierras para las vías, la plaza, la
iglesia y la delegación.
Además, el aire de
Napaleofú guarda un secreto histórico: la estancia de la zona, que perteneció a
la familia Moore de la Serna, fue el refugio de vacaciones de un joven Ernesto
"Che" Guevara. Se dice que buscaban en el microclima serrano y el aire
puro de la zona un alivio para el asma que lo aquejaba en su infancia.
¿Por qué visitar
Napaleofú hoy?
Napaleofú es una
invitación a la pausa y al reencuentro con lo humano. Es el lugar donde todavía
sobreviven los Almacenes de Ramos Generales, como el emblemático "El
Cantábrico", que fueron los "centros de gravedad" de la vida
rural. Allí, la "libreta de fiado" no era solo crédito, era un pacto
de confianza absoluta entre vecinos.
Es un pueblo que se
construyó a sí mismo: imaginen que sus calles recién recibieron nombres
oficiales en 1994. Es el destino ideal para quien busca entender que la
verdadera patria no se dibuja en un despacho municipal, sino en el mate
compartido en la plaza y en la memoria de un arroyo que une lo que los hombres
intentan dividir.
Fuentes consultadas:
Investigación histórica
consolidada sobre la geografía y etimología de Napaleofú
Registros sobre la
familia Cuevas y la fundación ferroviaria de 1914.
Testimonios de la memoria
oral sobre la estancia Moore de la Serna y la familia Guevara-De la Serna.


