Por Luis O Vasta, periodista médico y difusor del jazz
Hay géneros musicales que se
escuchan y otros que se explican con el cuerpo. La Escuela de Blues pertenece a
este segundo grupo, y así lo demostró en la celebración de sus 25 años de vida
con un show en el club Lucille que desbordó los límites de un simple recital
para convertirse en una lección de historia viva.
Nacida en el año 2000, apenas
meses antes del estallido social que marcó el inicio del milenio en Argentina,
la institución fundada por Gabriel Grätzer, Mauro Diana y Gabriel Cabiaglia ha
hecho del "aguante" su propia identidad. Durante la velada, Grätzer
—maestro de ceremonias y pionero del género en el país— guio a la audiencia por
una línea de tiempo que comenzó con el estremecedor cornfield holler, aquel
grito primigenio de los esclavos en el sur de Estados Unidos, para luego dar
paso a la elegancia acústica del Delta del Mississippi.
El escenario fue un desfile de
talento que conectó generaciones de egresados y docentes. Momentos destacados
como la transición sonora de lo rural a lo urbano en "Night Time Is the
Right Time" permitieron al público visualizar cómo el blues se electrificó
para sobrevivir a la ciudad. La segunda mitad de la noche fue una explosión de
Chicago Blues, con armónicas incendiarias y homenajes a leyendas como Howlin'
Wolf y Ray Charles, demostrando la vigencia técnica de la escuela.
El tramo final de la
celebración tuvo un fuerte anclaje local. La presencia de la emblemática
Cristina Dall (ex Las Blacanblus) recordó que el blues en Argentina tiene peso
propio, transformando el dolor y la cotidianidad en arte. El cierre, un emotivo
medley que incluyó clásicos de Easy Babies, fue también un tributo a Mauro
Diana, cofundador de la casa.
A un cuarto de siglo de su
apertura, la Escuela de Blues reafirma su misión: en un presente nuevamente
atravesado por la complejidad económica y la incertidumbre, el blues no es solo
música del pasado, sino una herramienta de resistencia presente que sigue
enseñando a los argentinos a transformar la adversidad en ritmo.




