Según la actualización del informe emitido por el Servicio
Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), el epicentro se ubicó en el lecho marino,
a 151 kilómetros al sur de Mar del Plata, 160 kilómetros al sudeste de Necochea
y 282 kilómetros al sudeste de Tandil, con una profundidad superficial de
apenas 9 kilómetros.
Debido a su baja intensidad (clasificada en los grados II a
III en la escala Mercalli Modificada), el fenómeno apenas se percibió en el
interior de los edificios altos. Las autoridades lo describieron como una
vibración similar "a la que producen los camiones ligeros al pasar",
donde los objetos colgados pueden oscilar levemente, pero que incluso puede no
ser reconocido como un sismo por gran parte de la población.
El evento fue catalogado en el sistema con color rojo, lo que
indica que fue revisado y validado por un sismólogo del SEGEMAR. Hasta el
momento, no se han reportado heridos ni daños estructurales en ninguna de las
localidades costeras.
A nivel local, el geólogo Federico Isla, en diálogo con el
portal 0223, descartó cualquier señal de alarma: advirtió que podría
registrarse un leve aumento en el oleaje, pero fue categórico al afirmar que
"no hay alerta de tsunami".
Análisis de expertos: ¿Qué significa un sismo marino de 4.9
en esta región?
Para comprender la dimensión de este fenómeno en el Mar
Argentino, es fundamental contrastarlo con la opinión de expertos y agencias
internacionales de sismología.
1. Ausencia de riesgo de tsunami por baja magnitud:
De acuerdo con el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico
(PTWC) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA),
para que un sismo submarino tenga el potencial de generar un tsunami
destructivo, generalmente debe superar la magnitud de 6.5 a 7.0 y producir un
desplazamiento vertical abrupto en el fondo del mar. Un sismo de 4.9 no libera
la energía suficiente para desplazar grandes columnas de agua, lo que coincide
exactamente con las declaraciones del geólogo local. El único efecto físico
esperable es, como máximo, una leve alteración en las corrientes u oleaje
local.
2. Sismicidad de "intraplaca" en un margen pasivo:
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) explica
que, a diferencia de Chile o Japón, que están en los bordes de las placas
tectónicas (márgenes activos donde los sismos son enormes y frecuentes), la
costa atlántica de Argentina se encuentra en un "margen pasivo", en
el medio de la Placa Sudamericana. Los sismos aquí se conocen como "sismos
de intraplaca".
Los sismólogos a nivel mundial señalan que estos eventos son
raros pero completamente normales. Ocurren debido a la acumulación de tensión a
lo largo de millones de años que termina reactivando antiguas fallas geológicas
profundas bajo el océano.
3. Profundidad superficial (9 km):
Agencias sismológicas internacionales concuerdan en que los
sismos oceánicos a menos de 10 km de profundidad suelen sentirse con mayor
nitidez en las costas cercanas debido a que las ondas viajan más directamente
hacia la superficie. Sin embargo, al estar el epicentro a más de 150 kilómetros
de la costa, la energía se disipó considerablemente antes de llegar a la
ciudad, reduciendo la percepción a una simple vibración.
En conclusión, el consenso de la comunidad geológica mundial
indica que un evento de magnitud 4.9 en esta posición geográfica es una simple
"liberación de energía rutinaria" de la corteza terrestre, sin
capacidad destructiva ni potencial de generar maremotos.
Fuentes consultadas y
referenciadas en el artículo:
INPRES (Instituto Nacional de
Prevención Sísmica de Argentina) - Reporte de intensidad y magnitud.
SEGEMAR (Servicio Geológico
Minero Argentino) - Datos de profundidad y validación sismológica.
Agencia Noticias Argentinas (NA)
y Medio local 0223 (Declaraciones del Dr. Federico Isla, investigador del
CONICET y geólogo).
NOAA / National Weather Service
(EE.UU.) - Criterios y umbrales de magnitud para la generación de tsunamis.
USGS (United States Geological
Survey) - Información científica sobre la naturaleza de los sismos de
intraplaca en márgenes continentales pasivos.
