Periodista médico
Durante décadas, el cáncer fue abordado como una enfermedad
puramente biológica. Sin embargo, investigaciones recientes y enfoques
integradores han comenzado a explorar un terreno más complejo: el vínculo entre
las emociones, la actividad mental y la salud celular.
¿Puede una emoción
enfermar el cuerpo?
No hay evidencia científica concluyente que afirme que las
emociones causen cáncer. Pero sí hay consenso en que el estrés crónico, la
tristeza profunda y los traumas no resueltos pueden debilitar el sistema
inmunológico y favorecer un entorno fisiológico propicio para enfermedades,
incluido el cáncer2.
Según la American Cancer Society, las emociones como la
ansiedad, la angustia y la depresión son comunes en pacientes oncológicos y
pueden afectar tanto la calidad de vida como la respuesta al tratamiento.
El estrés como enemigo
silencioso
El estrés sostenido eleva el cortisol, una hormona que, en
exceso, reduce la capacidad del cuerpo para combatir células anómalas.
Puede interferir con la eficacia de los tratamientos,
aumentar el dolor y generar resistencia a medicamentos.
También se asocia con insomnio, fatiga crónica, hipertensión
y depresión.
El peso de las emociones no expresadas
Algunos enfoques como la psicooncología y la medicina
integrativa sostienen que emociones reprimidas como el resentimiento, la culpa
o el miedo intenso pueden tener un impacto indirecto en la salud celular5.
Aunque no son causas directas, sí pueden ser factores de riesgo o agravantes.
La meditación, el yoga y la escritura emocional han
demostrado mejorar la respuesta inmunológica y reducir los niveles de ansiedad
en pacientes con cáncer.
El perdón, según estudios del Dr. Michael Barry, mejora la
presión arterial, el sueño y la regeneración celular.
Cultivar una mentalidad positiva no cura, pero fortalece el
cuerpo para enfrentar mejor la enfermedad.
El cáncer no es una sentencia. Es un proceso complejo que
requiere un abordaje integral: médico, emocional y espiritual. Cuidar la mente,
expresar lo que duele, perdonar lo que pesa y rodearse de afecto no garantiza
la cura, pero sí mejora el camino.
Porque sanar no siempre es curar. A veces, es volver a
habitar el cuerpo con amor, incluso en medio de la tormenta.
Bibliografía y fuentes
consultadas:
Oncosalud – Las emociones
negativas y el cáncer
Psicología en Cáncer – El origen
emocional del cáncer
Colegio de Psicólogos de San Juan
– Impacto emocional del cáncer
American Cancer Society – Cambios
emocionales y salud mental
Nutriterapia – Conexión emocional
con distintos tipos de cáncer




