Por Luis Vasta
Periodista médico, y difusor del jazz
Improvisación que sana, armonía que inspira
Escuchar jazz no solo
es un placer estético. Según estudios publicados en Psychology of Music y la
American Psychological Association, este género puede reducir el estrés,
mejorar la concentración y estimular la creatividad. La improvisación, núcleo
del jazz, activa regiones cerebrales asociadas con la imaginación y la
innovación.
Un lenguaje emocional universal
Musicólogos como Ajay Heble destacan que el jazz ha sido
históricamente una forma de expresión para comunidades oprimidas,
convirtiéndose en un recurso político y cultural que canaliza emociones
profundas y colectivas. Su capacidad para conectar con lo humano lo vuelve un
lenguaje emocional universal.
Beneficios físicos y cognitivos
Escuchar jazz durante
30 minutos puede aumentar los niveles de inmunoglobulina, fortalecer el sistema
inmunológico y reducir la presión arterial5. Además, estudios de neurociencia
revelan que los músicos de jazz activan zonas cerebrales vinculadas a la
comunicación y la creatividad, mientras desactivan áreas relacionadas con la
autocrítica.
Una experiencia estética y espiritual
Músicos como John Coltrane y Sun Ra han concebido el jazz
como una búsqueda espiritual. La crítica especializada lo considera una forma
de arte que trasciende lo técnico y se convierte en experiencia transformadora.
La magia de escuchar jazz en la infancia
Sumergirse en el
jazz desde pequeño abre una ventana sonora cargada de sutileza y
descubrimiento. La improvisación, tan presente en este género, estimula la
creatividad y la curiosidad, invitando a imaginar más allá de lo evidente. En
la infancia, donde cada estímulo moldea percepciones y afectos, el jazz puede
volverse un refugio cálido y misterioso.
-Lo que deja huella
Una experiencia
formativa
En una época de vida en que el mundo se descubre a través del
asombro, el jazz aporta un lenguaje que no necesita traducción: la música como
expresión libre, como juego sin guion. Ese encuentro temprano puede sembrar una
sensibilidad particular, una forma de habitar el silencio, la pausa y el ritmo
con afecto y atención.
¿Por qué deberíamos escucharlo?
Porque el jazz no solo
entretiene: nos invita a pensar, a sentir, a improvisar con la vida. Nos enseña
a escuchar con atención, a convivir con la incertidumbre y a encontrar belleza
en lo inesperado.
Energía, alma, improvisación y conexión profunda
Referencias bibliográficas
Heble, A. (2012). Caer en la que no era: Jazz, disonancia y
práctica crítica. Editorial de la Universidad Veracruzana
La Mente es Maravillosa. (2023). Cómo afecta el jazz al
cerebro
TN Bienestar. (2025). Un estudio revela los beneficios
cerebrales de escuchar jazz
Radio 3 Cadena Patagonia. (2025). La música jazz y sus
beneficios para la salud mental
Fundación Lotus. (2025). Grandes músicos de jazz: leyendas
que inspiraron al mundo




