La relación entre el flamenco y el jazz, inicialmente marcada por desencuentros, comenzó a resolverse a finales de los años cincuenta con Sketches of Spain, proyecto de Miles Davis y Gil Evans. En 1967, Pedro Iturralde y Paco de Lucía abrieron nuevos caminos, y fue en los años ochenta cuando Jorge Pardo, alternando entre saxo y flauta, consolidó la fusión de ambos lenguajes con naturalidad.