El "León de Belfast" y su huella en la música
Para entender la magnitud de este nuevo lanzamiento, vale la
pena recordar quién es Sir George Ivan Morrison, conocido mundialmente como Van
Morrison. Nacido en Belfast, Irlanda del Norte, en 1945, es una verdadera
leyenda viva. Dio sus primeros pasos en los años 60 liderando la banda Them
(famosos por el explosivo clásico de rock "Gloria") y luego construyó
una carrera solista brillante.
A él le debemos canciones que han sonado en todas las radios
del mundo, como "Brown Eyed Girl", "Moondance" o "Into
the Mystic". Su estilo es tan único que los críticos tuvieron que inventar
un género para él: el Celtic Soul (Soul celta), una mezcla de la música
tradicional irlandesa con el R&B estadounidense. Sin embargo, aunque a lo
largo de su vida ha transitado con soltura por el jazz, el folk y el pop, el
blues siempre fue su primer amor y el hilo conductor de su inconfundible voz.
Un disco que es una declaración de principios
Con 80 años, Van Morrison nos demuestra que su energía está
intacta. Su nuevo álbum, Somebody Tried to Sell Me a Bridge, es un verdadero
banquete musical: dura más de una hora y media y cuenta con 20 canciones. Es,
en esencia, un regreso triunfal a ese sonido crudo y blusero de sus inicios.
Para esta fiesta, Morrison no quiso estar solo. Invitó a
verdaderos pesos pesados de la historia del blues, como Taj Mahal, Elvin Bishop
y Buddy Guy, quienes suman su magia con guitarras, armónicas y voces
inconfundibles a lo largo de todo el repertorio.
Joyas escondidas y clásicos reinventados
El disco es un equilibrio perfecto entre canciones nuevas
escritas por él y versiones muy personales de clásicos de otros artistas.
Algunos de los momentos más atractivos para el oyente son:
El poder de las grandes orquestas: El álbum abre con mucha
fuerza versionando a Eddie "Cleanhead" Vinson (Kidney Stew Blues y
King for a Day Blues), dándoles un sonido de "Big Band" lleno de
vientos que invita a mover los pies.
La gran sorpresa: Morrison toma la enérgica canción Ain’t
That a Shame de Fats Domino y le da una vuelta de tuerca total. La transforma
en una balada lenta y profunda, acompañada por un coro femenino estilo gospel
que logra la interpretación más emotiva de todo el disco.
Un solo de guitarra que saca chispas: En Rock Me Baby, el
popular tema de B.B. King, el legendario Buddy Guy se luce como invitado con un
solo de guitarra espectacular.
Homenajes a los maestros: El artista acelera el pulso de Deep Blue Sea de John Lee Hooker, dándole un ritmo más bailable, y rescata piezas de pioneros del género como Leadbelly y Blind Blake.
Nuevas creaciones y un dardo venenoso: Entre los temas
originales destaca Monte Carlo Blues, con un piano brillante. Pero la verdadera
joya narrativa es la canción que le da nombre al álbum, "Somebody Tried to
Sell Me a Bridge". Lejos del tono nostálgico del resto del disco, aquí el
"León de Belfast" se pone combativo: la letra habla sobre alguien que
intentó engañarlo y convencerlo de ir en contra de sus principios. Con versos
como "puedo ser muchas cosas, pero estúpido no soy", Morrison deja en
claro que a sus 80 años nadie va a venir a tomarlo por tonto o a comprar sus
convicciones con dinero.
A ocho décadas de su nacimiento, Van Morrison nos regala
mucho más que un disco de recuerdos. Somebody Tried to Sell Me a Bridge es una
obra llena de pasión, demostrando que su capacidad de reinventarse y su amor
por el blues no tienen fecha de vencimiento.




