Por: Luis O. Vasta,
periodista médico y exprestador del PAMI
El 13 de mayo de 1971,
bajo el impulso de Francisco "Paco" Manrique, nacía el Instituto
Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, mundialmente
conocido como PAMI. Su espíritu fundacional era claro: garantizar una red de
contención médica y social digna para quienes ya habían entregado su vida al
trabajo. Sin embargo, a 55 años de aquel hito, ese ideal parece una pieza de
museo frente a una realidad marcada por el vaciamiento, la sospecha de
corrupción y un paro médico que paraliza al país.
¿El retorno a las
"UTE" y el fantasma de los 90?
La historia del PAMI es
la de un botín a cielo abierto. Durante la década de los 90, bajo el gobierno
de Carlos Menem, se instauró el modelo de las Uniones Transitorias de Empresas
(UTE). Este sistema permitió que gremialistas y empresarios afines gestionaran
presupuestos multimillonarios, triangulando convenios con círculos médicos. En
la práctica ese dinero, cuando se cobraba, terminaba saneando deudas institucionales mientras el
honorario del médico de cabecera quedaba reducido a una cifra marginal.
Este modelo de
intermediación fue rectificado por Néstor Kirchner, quien estableció el
contrato directo entre el médico y la obra social, eliminando
"peajes" políticos. Dicho esquema de contratación directa sobrevivió
con matices durante los gobiernos de Cristina Fernández y Mauricio Macri. No
obstante, en la gestión actual de Javier Milei, la incertidumbre es total: la
ruptura de este vínculo directo amenaza con devolver al sistema a su época más
oscura de intermediación y cajas políticas.
Un ajuste del 50% que
torna inviable la medicina
El detonante del
conflicto actual es la Resolución 1107, que impone una cápita de apenas $2.100
por paciente. Para un profesional que debe costear alquiler de consultorio,
secretaria e insumos, esto representa un recorte de ingresos superior al 50%. "Es
un vaciamiento encubierto", denuncian desde las asociaciones
profesionales. Al eliminar el pago por consulta presencial y los incentivos por
capacitación, el Gobierno no solo ajusta la caja, sino que degrada la calidad
de vida del jubilado, quien hoy enfrenta esperas interminables y una atención
precarizada.
Sospechas de corrupción y
desvío de fondos
Mientras los médicos de
cabecera inician paros de 72 horas y las farmacias alertan sobre el cese en la
entrega de medicamentos por una deuda de USD 1.000 millones, proliferan
denuncias por licitaciones sospechosas. Se señala la adjudicación de contratos millonarios
a empresas vinculadas a exfuncionarios y figuras cercanas al poder de turno.
Esta opacidad en el
manejo de un presupuesto de 10 billones de pesos sugiere que, mientras se
asfixia al prestador que pone el cuerpo frente al paciente, los recursos se
filtran hacia estructuras de dudosa finalidad. La denuncia de desmantelamiento
de la Gerencia de Auditoría Prestacional (GAP) refuerza esta hipótesis: sin
controles, el PAMI queda a merced del mejor postor.
El impacto en el jubilado
Para el afiliado, el
ajuste tiene cara de abandono. La falta de médicos de cabecera satura las
guardias de los hospitales públicos y posterga cirugías críticas. En un
contexto de ingresos jubilatorios mínimos, la pérdida del acceso a la salud
privada se traduce en un aumento inmediato de la morbi-mortalidad en los
adultos mayores.
Hoy, el PAMI no solo
enfrenta un problema financiero, sino un quiebre en el contrato social con sus
beneficiarios y sus prestadores, quienes hoy se encuentran unidos bajo un mismo
reclamo: la dignidad del acto médico y el derecho a la vida.
Llamado a una solución
urgente
La responsabilidad de los
funcionarios actuales y del Gobierno Nacional es ineludible. No se trata de una
crisis administrativa más; es un colapso humanitario en ciernes. La salud de
los adultos mayores no puede ser la variable de ajuste de un déficit cero ni el
financiamiento de campañas o intereses sectoriales.
Se requiere de manera
inmediata:
Derogación de la
Resolución 1107 y actualización de la cápita acorde a los costos reales de
salud
https://institucional.pami.org.ar/files/boletines_inssjp/RESOL-2026-1107-INSSJP-DE-INSSJP.pdf
Transparencia absoluta en
las licitaciones de inmuebles y suministros.
Restablecimiento de los
mecanismos de control interno para evitar el vaciamiento de áreas clave.
El PAMI nació para
proteger. Hoy, entre paros, deudas y sospechas, se ha convertido en un
laberinto de penurias para quienes menos tiempo tienen para esperar. La
política debe decidir si honrará el espíritu de Manrique o si terminará de
sepultar la dignidad de la tercera edad.




