Por Luis O. Vasta, periodista médico
Hoy en día, las redes
sociales y la conexión constante son parte de nuestro ADN digital. Sin embargo,
la ciencia está empezando a notar que este estilo de vida tiene efectos
profundos en cómo nos sentimos y cómo pensamos. Un estudio reciente realizado
por investigadores en neurociencias advierte sobre la relación entre el uso
intensivo de dispositivos y la anhedonia, que es básicamente la pérdida de la
capacidad de disfrutar de las cosas que antes nos gustaban.
El debate no es solo
sobre si usamos mucho el móvil, sino sobre qué facultades estamos descuidando.
Según expertos consultados, el problema surge cuando las ayudas externas, como
la Inteligencia Artificial o los buscadores, nos lo dan todo hecho: “Si nadie
les exige pensar, dejan de hacerlo”, señalan los investigadores, advirtiendo
que podríamos estar perdiendo autonomía para razonar por nuestra cuenta.
No se trata de decir que
esta generación es "menos inteligente", sino de entender qué
capacidades estamos dejando de entrenar. Como bien resume el análisis: “Quizá
la pregunta no sea si son menos capaces, sino qué capacidades estamos dejando
de entrenar y cuáles estamos potenciando”. La clave está en encontrar el
equilibrio para que la tecnología sea una herramienta y no un sustituto de
nuestro propio pensamiento.
Fuente: Agencia SINC




