Por Luis O Vasta. Periodista médico
Atravesar una depresión es una de las experiencias más
solitarias que existen. Ante un diagnóstico de este tipo, es común que el
entorno se sienta impotente. Surge la duda inevitable: “Si esto requiere
médicos y fármacos, ¿realmente sirve de algo que yo esté presente?”.
La respuesta científica es un rotundo sí. Una revisión
sistemática publicada recientemente en la revista BMJ Mental Health (2023)
demuestra que contar con una red de apoyo sólida no solo hace que el paciente
se sienta mejor, sino que actúa como un "amortiguador" biológico ante
el estrés, reduciendo el riesgo de recaídas y mejorando la respuesta al
tratamiento.
¿Cómo ayuda realmente el apoyo social?
Según la evidencia, el acompañamiento funciona a través de
dos mecanismos clave:
Efecto Directo: Sentirse querido y escuchado reduce la
intensidad de los síntomas y ayuda a que el paciente no abandone su
tratamiento.
Efecto Amortiguador: La red de apoyo protege al cerebro del
impacto devastador del estrés, funcionando como un escudo que facilita la
estabilización emocional.
5 Pilares para apoyar a un ser querido
Si tienes a alguien cercano atravesando un episodio
depresivo, aquí tienes una guía basada en evidencia para marcar la diferencia:
Conclusión: El tratamiento médico es la base, pero el afecto es el entorno donde ese tratamiento florece. Tu paciencia no es en vano: es el soporte que el cerebro de tu ser querido necesita para volver a equilibrarse.
Fuente: Intramed .Dr. Edilberto Peña De León. Neuropsiquiatra
Director de CISNE México Ex Presidente de la Sociedad Mexicana de
Neuromodulación Encargado de Secciones Académicas de APAL




